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El valor de la intuición

¿Destino o casualidad? ¿Racionalidad vs. intuición? ¿Abrirnos a nuevas oportunidades?

¿Alguna vez has sentido esa corazonada que te dice “no camines por ahí” o “eso es lo correcto” así, sin mayores explicaciones?

¿Cuántas veces has dicho “No me late” y no sabes decir por qué? O por el contrario… tomas una decisión porque la sientes, nada más.

Esa es la intuición, algo que no podemos explicar a fondo pero que se convierte en una herramienta muy valiosa para nuestra vida que parte de nuestra información subconsciente y que actúa en nuestro favor.

Definitivamente el pensamiento intuitivo es un proceso cognitivo que no está sujeto a un previo análisis o deducción lógica. Desde la disciplina de la psicología, se trata de un conocimiento al que llegas por un camino que no es racional, por lo que no puede explicarse y ni siquiera puede verbalizarse en muchas ocasiones. No lo controlas, simplemente llega porque surge de información que no estás analizando de forma consciente pero que te da la facultad de comprender las cosas al instante, sin necesidad de realizar complejos análisis, lo sentimos en el corazón.

A nivel filosófico y epistemológico, la intuición se relaciona con el conocimiento inmediato y directo. Es tan evidente que no requiere, por lo tanto, de ningún tipo de deducción. Desde tiempos inmemorables hemos escuchado de él, ya Immanuel Kant lo mencionaba en 1781 en  la «Crítica de la razón pura« al aseverar que conceptos sin intuiciones son vacíos y que intuiciones sin conceptos son ciegos.

 “La intuición es una facultad espiritual, y no explica, simplemente muestra el camino” decía Florence Scovet. En muchas ocasiones, la intuición se manifiesta en autoconfianza y conocimiento interno. Una persona que sabe escucharse a sí mismo es mucho más probable que tenga éxito. 

Hemos sido educados para un mundo en el sólo a los hechos y a las evidencias les concedemos confiabilidad, cuenta sólo la información tangible de la que disponemos y las referencias que hayamos reunido. Sin embargo, y a pesar de esta información “pura”, de pronto aparece con agudeza un sexto sentido, que nos permite completar el panorama sobre lo que queremos dilucidar. A veces estamos dispuestos a escucharlo, muchas más veces buscamos acallarlo y no lo dejamos fluir.

Y aquí recupero también una frase de Paulo Coelho que me parece resume en gran medida este pensamiento: “La razón teme la derrota, pero la intuición disfruta la vida y sus desafíos”.

Nuestra propia información va más allá de lo que manifestamos como racional ya que la mente registra todos los estímulos cognitivos que se generan a nuestro alrededor.

 

Recordemos que por minuto recibimos el equivalente a 11 millones de bits de información, mientras sólo procesamos de forma consciente 50,000. Todo lo demás se convierte en valiosa información que nuestro subconsciente guarda para ser utilizada en el momento preciso que la requerimos. Esta nos ayuda en la toma de decisiones intuitivas, no tenemos claro cómo se generó ese sentimiento en nuestra mente, pero nos da las herramientas para decir sí o no ante ciertas situaciones.

¿Cómo fomentamos este proceso de apertura?

Se dice que las mujeres somos más intuitivas que los hombres. Sí y no…Si bien la forma en que el cerebro femenino está diseñado permite más conexiones entre ambos hemisferios y nos vuelve multitask, es un tipo de pensamiento que no es restrictivo y que muchos hombres podrían poder utilizar y comenzar a ejercitar.

En primer lugar, yo te diría que practiques todos los días estas decisiones guiadas por esta condición subconsciente que te ayudará a estar mucho más alerta y mantener la apertura. La rigidez mental no da lugar a otras perspectivas o ideas. Tenemos que asumir que hay otras posibilidades de entender y conocer el mundo.

No te aferres, sé disruptivo, rompe paradigmas, aprende a ver el mundo desde otra óptica, a escuchar tu sentido interno y apreciar esas casualidades -o causalidades- que la vida te presenta más allá de lo planeado. Romperlos te permitirá tener un criterio más amplio en este sentido.

Atrévete a romper el estereotipo y entender que hay otra forma de conocer el mundo y tomar decisiones.

Ejercita tu pensamiento lateral y mantente pendiente de la serendipia a tu alrededor.

Piensa lateralmente

Tendríamos que comenzar por definir los tipos de pensamiento: vertical (o lineal) y lateral.

El pensamiento vertical es selectivo, se mueve sólo si hay una dirección previamente establecida, es analítico, se basa en secuencia de ideas y considera que cada paso ha de ser correcto.

Usa la negación para bloquear bifurcaciones porque equivocarnos, atrevernos a enfrentar lo nuevo en muchas ocasiones nos genera miedo.

Como las rutinas nos hacen sentir seguros, el pensamiento lineal nos hace creer que estamos dentro del deber ser.

Por su parte el pensamiento lateral es creador, provocativo, se mueve para crear una dirección, no rechaza ningún camino, se permite explorar aquellos que parecen completamente ajenos al tema y saltar de un lado a otro antes de tomar una decisión.

Es esta lateralidad la que nos da la oportunidad de creer en algo más que lo puramente establecido y, por lo mismo, le abre la puerta a la intuición como una forma de entender el mundo.

Cree en la Serendipia
Se dice la serendipia es aquello que conecta tu realidad con tu destino. Aunque de pronto parecería que estamos frente a un término nuevo, vale la pena recordar que se habla de él desde 1754 cuando Horace Walpole escribe un cuento titulado “Los tres príncipes de Serendip”, historia a través de la cual los personajes van haciendo un descubrimiento tras otro que les ayuda a ser cada vez mejores.
Casualidad y causalidad suceden todos los días, pero no siempre tenemos los ojos abiertos a estas posibilidades…Un encuentro casual que sucedió hace años y que te cambió la vida, una fracción de segundos pudo hacer la diferencia… si las cosas no hubieran sucedido así las cosas hubieran sido diferentes.
Decía John Lennon que la vida es lo que te ocurre justo cuando estás haciendo otros planes. Así resumiría yo la serendipia, como ese hallazgo fortuito que no estábamos buscando pero que en el camino aparece. El gran reto es justamente adoptar -y yo diría que entender- esto que estamos descubriendo y poder capitalizarlo en términos de decisiones y pensamientos.
Cuando lo que encontramos es diferente a lo que originalmente estábamos buscando o esperando, tendemos a desvalorizarlo, a ponerlo de lado, cuando quizás nos estamos enfrentando a un hallazgo mucho mayor. Dar cabida a la intuición, se convierte entonces en un acto de serendipia.
Solemos aferrarnos a los planes, pero esa actitud nos cierra la posibilidad de estar abiertos a las oportunidades, la serendipia justo consiste en la habilidad que desarrollan las personas más receptivas y que les lleva a convertir lo inesperado en nuevas oportunidades.
Cómo no recordar aquí a Marcel Proust con la frase que define esa apertura: “El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos.”

Promueve los procesos intuitivos

 

Confía en tu intuición, pero si hay información a tu alrededor que puedas validar, haz uso de ella, seguramente sentirás mayor tranquilidad en el proceso de creer en ella.

 

La relajación mental ayuda a ser más sensibles ante el pensamiento intuitivo, bien vale la pena tener un espacio de meditación ante situaciones de crisis o stress antes de tomar decisiones importantes. En cualquier momento del día, interrumpe conscientemente el proceso en el que estás, y conéctate con algo completamente distinto como escuchar música.

 

Justo antes de dormir, piensa sobre las cosas que quedaron sin respuesta durante el día. Esto activará tu proceso cerebral inconsciente durante el sueño, y logrará asociaciones asertivas con las respuestas que estás buscando. Tendrás que interpretar esas ideas, ya que seguramente se manifestarán como metáforas, pero una cosa te puedo asegurar, el inconsciente conspirará a favor de tu intuición en la mayoría de los casos.

 

Como ves, ser intuitivo es algo innato al ser humano, insistimos en negarlo porque no lo comprendemos, pero en la medida que nos permitimos experimentar a lo largo de la vida y nos dejamos sorprender por esas conexiones espontáneas que vamos encontrando a lo largo del camino, recuperamos la capacidad de pensar de otra manera y de asombrarnos por las cosas nuevas.

¿Por qué no te das hoy la oportunidad de ser mucho más intuitivo y darte cuenta de que ese sexto sentido te puede ser de gran utilidad en lo personal, en los negocios y en la vida misma?

Seguramente te vas a sorprender de todas esas soluciones que estabas buscando y vas a encontrar de forma espontánea.

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